Ayer en sesión tarotistica apareció el 9 y la reflexión del 9.
Un nueve es casi un 10, y cambiamos de unidad a decena. ¿La pura transmutación no? y eso se aprende desde muy pequeños. Pero no quiere decir que aprendamos a vivir con eso ni que podamos asumir todos nuestros cambios de ciclos.
Gira la rueda viene Yule y aparece esta reflexión y los recuerdos. En la noche soñé con alguien que no soñaba hace años. Luego recordé la importancia de estar a la distancia justa y en el peso correcto en el amor y en el boxeo. Y reconocí mi nueve de ese tiempo. Intentar religar la relación eterna con sujeto, cuando no había paso hacia adelante… Y la verdad es que no iba a haberlo, y eso nunca fue malo lo malo fue vivir ese nueve eterno sin terminar hasta el desastre.
La traición externa nunca fue externa. Sino interna. Yo seguia intentando cuando sabía que no iba a transar mi vida por la vida juntos ni mis amigas por sus amigos y es porque no tiene que ver con eso el 10. Y si bien era fácil una relación con alguien que ama desde el cede, desde el muevo y desde el doy paso al lado porque tengo una vida que no conoces, algún día tenía que probar algo real.
Del que me pesara la falta de cuento, hoy estoy con alguien que tiene su proyecto personal de conquista del mundo y transformación del universo. Algo que no es ficción ni rol. Que es real. Algo que no entiendo ni puedo hacer, que es admirable y mágico. Una compañia y un caminar en paralelo real. No mirando la lontananza que no existe.
si hubiera entendido que quería jugar en una cancha justa de igual a igual desde siempre, no (nos) habría(mos) hecho tanto daño.
Y es que siempre quise volverme línea de luz, no comparsa y arroz.
Hoy soy, entre otras cosas, canción…
gira la rueda, el hielo y la inmensidad de lo eterno nos bendigan.


La verdad es que esto me da miedo…
Es que los ciclos del Eterno Re-tonto son asustosos, aunque sean como pajas mentales…
Te amo, guapa