Tengo derecho a morir con dignidad

Los casos con respecto a la eutanasia se han publicitado de manera constante en los últimos años. A mí suelen estremecerme.

El último, el de Madeleine Z, me ha removido el piso… Tenía esclerosis lateral. Una enfermedad degenerativa que inmoviliza de a poco, y que te mata de inmovilidad. Tu diafragma no se mueve más y uno no puede volver a respirar. Antes de que mi diagnóstico fuera dulce fibromialgia la doctora mencionó esclerosis y sonaba tan mal que me atraganté de propio susto. Nadie quiere terminar los días con conciencia plena y sin posibilidad de movimiento. Suspendida, sabiendo que los esfínteres no funcionan, sin escribir, sin hablar, sin salida de la cáscara carnosa. La imagen es del entierro en vida, la carne se cierra pétrea y hay algo acá dentro que quiere salir.

Yo imaginaba que moriría ahogada de palabras aún cuando el parte médico dijese asfixia. También daba gracias de tener amigos lo suficientemente lúcidos para patear el respirador artificial sin culpa. Supongo que también podrían darme un juguito de muerte como a Ramón Sampedro…

Su nota de despedida dice en alguna parte: “No quiero vivir sin vivir“. Claro, y ahi tienen que recordar que la vida no es sólo el que el sistema biológico pueda mantenerse… En este caso estamos hablando de existir, no de durar como diría Mafalda. Como humanidad hemos  avanzado en la propia construcción de la fuente de la eterna juventud, hemos alargado procesos, hemos hecho cuidados paliativos, hemos aumentado esperanza de vida a niveles que no se imaginaban.  Hemos aumentado la vida y no la existencia…

No quiero vivir sin vivir…  y ahí espero que se respeten mis concepciones de vida… cuando no haya palabra que pueda salir de aquí de ninguna forma… déjenme dar vuelta la esquina que iré a algún lugar donde el cuerpo no vehiculice la letra. Donde sin lengua ni dedos pueda hacerme escuchar.

Ahora claro… está el riesgo de que desee seguir pensando y mirando el techo mientras pasan las horas,  una plegaria constante… pero lo ausmo… como dice la canción… quiero poder decir  yo me muero como viví.

Porfiando.

Nota Diario El País.

Entrevista Madeleine

Reportaje eutanasia Página 12

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4 Respuestas a “Tengo derecho a morir con dignidad

  1. Aaaaah! cómo dimensionar el infinito dentro de unos ojos a medio abrir…

    Solitaria, uso mis sentidos para nutrirme de cielos y horizontes cada tarde, de nubes y galaxias que dibujo en mis ojos…

    Si me los quitas, me quitas también el norte, los colores, el ruidito de los niños, el recuerdo húmedo de los árboles que amo.

    Has un pacto conmigo, Fata, y ven a abrir mis alas si me ves cautiva… y yo correré a librarte también de la prisión de un cuerpo sin descanso, si acaso tus ojos alguna vez así me lo pidieran.

    Mientras, esperemos juntas que la raza humana sea cada vez más coherente…

  2. ke te diré ké te diré…
    el olor a muerte es más poderoso ke el olor a vida, y si hay ke dar café, es mejor ke lo demos pronto ke es lo ke roda gente está esperando…

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