cactus

Fui donde mi tía que es coleccionista de cactus.

Y me dice… lo bueno de los cactus es que esperan. La planta de hoja, si no se atiende altiro, se marchita.

El cactus espera.

A ella la han esperado muchas veces cuando está enferma y no puede levantarse a cuidarlos… Y están hermosos.

El cactus espera. ¿Tiene espinas quizás por eso?. ¿Porque de dolor de espera saca espinas?

Será la espera la que hace que sus apariencias sean pinchudas o tímidas?

¿será el reencuentro las que las hace florecer con una belleza que casi nadie espera?

para muestra una flor de mi jardín de cactus… (donde espero y esperan)

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6 Respuestas a “cactus

  1. Puede ser el tiempo y la espera la clave.
    En la postmodernidad donde todo es para ayer
    supongo que la espera es la clave de la evoluciòn.
    Leo psicoanalisis y queer, leo enciclopedias de astrologias
    y dinbujo mandalas… Tiempo. Apender a tener tiempo y esperar sin des-esperar…
    Evolucionar es pega, pero es LA GRAN PEGA…

    Que pronto florezcas como cactus… Què tal si floreces en Granada?

    Te amo

  2. Que razón tiene tu tía… y que suerte que la esperan.

    Yo tengo un bonsai y ese no espera, Iñaki es más consentido que cualquiera, pero cuando está contento me contagia, por eso lo cuido.

    Saludos 🙂

  3. La espera es eterna y uno no puede hacer nada… Los procesos no se pueden apurar, porque si se apuran puede salir algo mal… (DE ESO TENGO ALGO DE EXPERIENCIA)

    Saludos

  4. Yo de lo que tengo experiencia es de la impaciencia… Las esperas me torturan. Me voy de bruces ¡deliberadamente y a plena conciencia! Lo reconozco porque siento una especie de necesidad rayo-patológica, una energía alterada, que no me deja más opción que la inmediatez. Bueno o malo, pero ya. He pagado caro, muy caro, por esta adicción a “sucederme” sin dilaciones.

    Pero qué difícil es torcer las inclinaciones del carácter. Me cuesta un mundo. Tanto como me cuesta pensar que “debo” desear cambiar. Tengo cierta resistencia al cambio. De alguna manera siento que es un especie de “ceder” y “perder” esencia… Pero ya estoy conversa en esto del atolondramiento. Parafraseando a Juan XXIII: sólo por hoy esperaré… un poquito más.

  5. Esperar y esperar.
    Esperar a la muerte, eso es la vida, y, mientras tanto, distraerse con más o menos talento.
    Algunos la pasan sollozando, otros de rabia casi ni respiran, otros se pasean con las manos en los bolsillos…
    Unos pocos cultivan, siembran su amor, su dolor, su miedo o su dicha y hacen rendir fruto al tiempo concedido.
    No importa si el resultado es un cactus o una obra maestra. Lo que importa es ser feliz.

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