Domesticación

No quiero que me domestique la pena. Ni domar el dolor. Acostumbrarme a los silencios, al abismo y al frio entre las sábanas. A la soledad monástica. Al silicio de no tener caricias hace meses, y espasmos hace años.

Me asusta.

Mal que mal… hay ciertas cosas que dulcifican la existencia.

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