Las cuentas de la soledad…

La soledad suele pasarme la cuenta.

Mis sueños son brutales. “Estamos robando carne por la ventana, llega la carne y un tropel de gatos se lanza sobre ella. Vemos la carne en el suelo, la luz entra por las ventanas de una casa alta, suelo de madera y una serie de pedazos de carne sobre el. Los gatos se lanzan sobre la carne, pero se comen la cabeza de un gato muy grande, -llámele puma, llámele leon- putrefacta. Se siente esa saliva pegajosa, el olor penetrante y el espanto de ver a las bestias comiendo bestialmente. Todo queda en el piso. Nos retiramos.

Me dejo arrullar por la voz de Charly y la de Cosme mientras me pego al vidrio de las micros.  Lloro indefectiblemente desde Vicuña Mackenna hasta Vergara, por el sólo hecho de llorar. No hay leche derramada, no hay pérdida, no hay ausencia quizás. Nada. Sólo nada. Me susurra frases que deseo decir, que deseo escuchar o que deseo dibujar con letras gigantes en las paredes de alguna parte. Y el tiempo. Y la distancia.

Desear con furia le decía a mi amigo. Desear con furia. Para ser furiosamente. Desde el cuerpo. Me lanzo a las letras de Rodrigo Lira con quien también aullaría hasta reventarlo todo. La poesía carne y el canto bajo la ducha. La frente bien pegada a los azulejos, el agua cayendo por la espalda y la sangre entre las piernas. Vaciarme y desahogarme, derechamente por el desagüe.

Al salir el frío me recuerda todo lo viva que estoy. Y todo lo fría que puedo llegar a volverme. Entonces, prefiero llorar en la voz de todos. Leerme en la Pizarnik, Cortarme las alas con los dientes, ahorcarme en silencios. Pero no dejarme morir. Esta vez no.

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2 Respuestas a “Las cuentas de la soledad…

  1. Carola querida, he pasado algún tiempo sin venir acá y regres y encuentro luz; me doy cuenta que la vida es universal, que yo también he pagado de pronto la cuenta de la soledad, pero también tengo luz.

    Un abrazo-gringo-cálido.

  2. ¿No será que, por “desear con furia para ser furiosamente”, el contenedor, pleno de ser sin mengua, hace agua de cuando en vez? No importa… mientras haga agua no se hundirá.

    ¿No será que “desear con furia para ser furiosamente” nos revela como “freaks” en el mullido sentir de quien nos entorna la emoción?

    Porque la soledad, caray, además de que se paga (y de que le pone alas a mil utopías como seguro de vida) tiene que tener más de una causa, así como tiene más de una consecuencia.

    Estrechando soledades, te abrazo

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