Domingo, otoño y Sabina en el oído…

Algunas veces he discutido lo demoledor que puede ser el domingo por ser domingo. Quizás no es culpa del domingo, ni del otoño, ni siquiera de Sabina cantando en el oído.

Todo pasa por tener alma y querer usarla a destajo… Suspiro y canto con el maestro…

Que se llama soledad…

Algunas veces vuelo y otras veces
me arrastro demasiado a ras del suelo,
algunas madrugadas me desvelo
y ando como un gato en celo
patrullando la ciudad
en busca de una gatita, a esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar,
cuando el alma necesita un cuerpo que acariciar.

Algunas veces vivo, y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.

Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.
Algunas veces gano otras veces
pongo un circo y me crecen los enanos;
algunas veces doy con un gusano
en la fruta del manzano
prohibido del padre Adán;
o duermo y dejo la puerta
de mi habitación abierta
por si acaso se te ocurre regresar;
más raro fue aquel verano
que no paró de nevar.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.

La sabiduría de la voz rasposa. El alma que busca cuerpos para acariciar. O la espera de quien no llegará…

Es Santiago Joaquinito, aquí no cae nieve ni en invierno.

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5 Respuestas a “Domingo, otoño y Sabina en el oído…

  1. Estoy convencida: no hay cosa màs triste que un domingo por la tarde. Puedes llegar a pasartelo bien, a hacer locuras y declaraciones de amor, pero no es lo mismo.
    Siempre tienes un velo de tristeza detras de los ojos.
    Es culpa del domingo.
    Va a ser que no nos hace bien la fiesta obligada.

    Cuando vengas, no vengas un domingo, ok?
    😉

  2. Los domingos son tristes, pero en la tarde son aún más… Por ahora, hay que tratar de mirar hacía delante y la tarde de los domingos hay que abrigarse y mirar una buena película… 🙂

    Saludos

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