blanco techo alto y ahí…

Memento mori, carpe diem como oración de las mañanas. Desayunar con la sensación de finitud. Hambre de sentido, horror al horror vacui, mirar con espanto  aquella gente que no se pregunta nada, que pasa del happy hour al happy mall sin establecer cabezazo alguno. Morir de envidia por esa gente.  Preguntarse la validez de la envidia, estirarse y convencerse de cuanto falta para deletrear la palabra desarrollo desde la médula.

Escarbar en los engranajes y bisagras del alma y preguntarse donde está el crack y el crush que genera el movimiento perpetuo. Extrañar las tazas de té sin fin pero con fondo que desgranaba en esas tardes conversando de esto mismo. Sin teclado pero con voz.

Mirar el mapamundi y el jardín. Desear tirar las plantas a tierra, sólo preguntarse cuál debiese ser el suelo bajo ellas. No tan sólo en geografía. qué suelo, qué compost, que putrefectio implica el brotar.

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Una respuesta a “blanco techo alto y ahí…

  1. Hhhhhholaaaaaaaaaaaaaa!!! Paso de vuelo por aquí… Espero que estés bien y paso para avisarte que ahora habrán más comentarios mios en tu blogs jejejjejeje ya cuidate mucho, besos.

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