lengua disfuncional

Si jugamos a un simulacro, que este sea de deseo. De desear tantas cosas, no tan solo de morder, lamer, desgarrar, saborear, deshacer. Desear la destrucción de todo lo mentiroso  y quedarnos solo con las ficciones. Saber que entre todas las máscaras aquellas que nos colocamos y con las cuales jugamos solo nos protegen de las sombras que puedieran perseguirnos. Saber también que todos los acuerdos tácitos nos amarran y encadenan a la complicidad. Que hay acuerdos que nos los rompe ni el apocalipsis. Y sed que no la calma el agua sino que la saliva.

Suena Beth Gibbons de fondo. Te hago humo. Me hago nota. Y asi alternadamente.

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