Hécate y lo correcto

Encrucijada, perros y noche.

Luego de conjugar el verbo soledad hasta dormir, sacar la espada y cortar el dolor en pedacitos.

Comerse el cadáver para no olvidar que el poder no se niega.

Endulzarlo con tus palabras, para no olvidar que se hicieron para mentir dulcemente.

 

Y de fondo, el atardecer.

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Incomodidades pre-electorales.

Antes de la votación me duele Chile.  En todo el cuerpo. Me duele la falta de memoria. Me duele la apelación al “chileno aspiracional” que han hecho los políticos. Me duele porque un chileno aspiracional es en otras palabras un levantado de raja. y me duele que sea ese el ciudadano masivo, el que decide la elección de presidente y de visión de país. Me duele porque básicamente estamos apelando a un sujeto que cree que la eficiencia es el gran valor del progreso. Porque lo aspiracional es puro uso de plástico. Porque la enajenación se pasa con cómodas cuotas. Porque la reproducción de los patrones de consumo hacen que la gente actúe absolutamente desclasada. Pan y circo    fue cambiado por sushi y plasmas…  y una preguntándose otras cosas.

Eso es lo que a mí no me da lo mismo.

Urge el educar en lo cívico, y quienes trabajamos en educación muchas veces vemos con horror como las nuevas generaciones se sienten cada vez menos parte de lo social y con más horror como los adultos (esos del empezóse del acabóse que decía Mafalda) tampoco buscan nuevas maneras de hacer inclusiva la vivencia política. (y ahí está el acabóse)

Me duele además la polarización que he visto en las redes sociales. EL insulto y el prejuicio creciente. El marxista escupido a la cara del otro como si fuera un insulto profundo (como el niño de la lengua de las mariposas) La urgencia maniaca de olvidar el pasado, la urgencia maniaca de ser país desarrollado y el miedo de la caída del bipolar.

Disculpad la incoherencia, es que Chile me duele en el costado. Y que te duela tanta tierra y tanta gente a la vez nubla la razón y el corazón. Queda la fe. La fe en la evolución. La apuesta por la evolución, el trabajo por la evolución.

Y si la fe no basta, siempre queda el reírse del espanto.

Pero me duele.

Todos objetos, todos cosas, y los humanos ¿dónde?

A propósito de la píldora del día después y la macondiana discusión que se escuchó, se miró, se leyó.

Quizás el tema es previo al embrión y a la definición de vida. A mi me gustan las  aristas de la discusión que se caen de la definición de sujeto. Cuanto poder tenemos sobre los otros y sobre nosotros mismos. Cuánto de este poder cedemos y cuánto de este poder está bamboleándose en profundas paradojas y contradicciones.

El tema del cuerpo como cancha donde otros juegan el poder. Se legisla a partir de lo que les pasa a ellas y lo que no les pasa a ellas pero mujeres en la legislatura son pocas. como todo problema de fármacos y drogas el tema es quién tiene el derecho a decidir si es legítimo tomar algo que uno desee, quiera o necesite. Si el niñ@ no desea tomar el ritalín lo obligamos, si ella quiere tomar postinor y no tiene la plata para hacerlo se lo negamos. Finalmente lo que piensen los niños acerca del ritalín (yo he estado en clases y una reacción hiperactiva es lo más sano que puede hacer un estudiante) o nosotras acerca del postinor da lo mismo.

Cuando uno ve a los legisladores sacar una biblia como recurso para hacer políticas públicas espera que dios no saque la versión de la constitución del 80 en el juicio final. No tan sólo porque la separación iglesia estado era adecuado en este tema, sino porque este Dios del que “se toman” como argumento es un dios que como principio de acción tiene el libre albedrío. Si no, no se entiende porque a Adán y Eva no se le derritieron los brazos a los pies del árbol de higos/manzanas de conocimiento aquel. Eso que dice Goic de preocuparse del día antes no es mal consejo, pero me parece más una llamada a mejorar y refomar programas  catequéticos que a legislar salud pública.

Quien no haya tenido un atraso – o haya acompañado uno muy cercano- quizás no comprenda desde lo profundo de la experiencia que necesariamente entre empezar a hacerse el test de embarazo y los minutos que dan la respuesta es un trance profundamente valórico. Para eso, obviamente necesitamos mejorar formación ética desde la formación y desarrollo del juicio moral. Pero son problemas distintos. Complementarios, pero distintos.

Luego, la idea de tener que ir acompañados de los padres para solicitar la pastilla en menores de edad me parece espeluznante. O sea, la misma gente que propugna esa idea está clarita que los roles paternales no se están cumpliendo, porque están pensando un proyecto para que padres asuman responsablidad civil por delitos de los hijos, como parte de una campaña de “obligatoriedad” para hacer a buenos padres. Me imagino que hay un montón de conversaciones que aparecen como pendientes cuando tengo 15 años y una relación sexual sin prevención. Ir a avisarle a la mamá en esos momentos me suena a esa idea de “bajar las escaleras de poto” y eso es más abortivo que la pildorita aquella.

Además convengamos algo. La existencia de métodos anticonceptivos no ha sido acompañada por la existencia de “hacerse cargo”   por la actividad sexual, especialmente en el caso de l@s adolescentes. Y por muy liberales que seamos que nuestr@s niñ@s crezcan no es algo que haga gracia. Si no podemos evocar la Geisha llorando porque su niña de 19 años tuvo sexo en un reality. Y vamos, que no esperábamos que ella tuviera la rigidez moral de mi madre que es catequista titulada por la iglesia católica. (bueno, mi madre no hubiera llorado, hubiera aparecido en el reality con un zapato en la mano… XD)

Quizás tenga que ver con que est@s niñ@s no tienen derecho a crecer o a la autonomía. Para muestra, tenemos hoy niñ@s que en función del deber de hij@s de acompañar a sus familias están metidos en una huelga de hambre aún cuando no tienen más de 8 años.  Recuerda esta idea de los hij@s como objetos, parte de los bienes de la familia. Quizás se trata de eso.

Por eso partía preguntandome por los sujetos. Y los humanos dónde?

La muerte inquieta

En una sola mañana dos avisos de muerte.

La gente se muere, es cierto. No habría nadamás incómodo que la eternidad. Ser inmortal, durar para siempre. Ver los errores circulares de la gente y los propios. La gente se muere es cierto.

Debemos morirnos.

Y sin embargo, algún temblor pasa por la espalda.

¿Qué salto es ese?

¿Qué se hace para el buen morir?

¿Te mira la eternidad a los ojos mientras saltas al vacío?

Es todo un misterio. Quizás todo se acabe en ese instante. Dicen que Dios también se puede llamar vacío.

Pienso en eso, y el frío del invierno me recuerda que es una joda la vida adulta. Se empiezan a morir las compañeras. Todo es más frágil.

un café, entibiar el alma.

Mishima dixit

“Un error que se comete a menudo en la infancia consiste en creer que si uno transformara a un demonio en héroe, el demonio quedará contento” Confesiones de una máscara, página 108

Leía esto y recordaba horas de conversación con mis amigas acerca de las “mujeres alquimistas” aquellas que creen que la redención de los hombres “perdidos” o “malogrados” pasará por sus manos y su corazón… Quizás la salida está en preferir un demonio feliz que un héroe estresado.
o al revés.