Propósitos

Un año nuevo sin propósitos perdería tradición.

A diferencia de otros años este año puedo ser más concreta.

Este año tendré mi propia cama, un refrigerador y aprenderé a coser.

Aumento mi voluntad, haré mi primer largo.

Haré una tesis, y tres artículos.

Saldré de viaje fuera del país.

Reconoceré más suculentas y más pájaros.

Leeré lo técnico, pero también lo no técnico.

Y no dejaré de tratar.

Road movie.

Sincrónicamente sueño con caminos, ceniceros medio llenos, selvas, pirámides y agua. Aleatoria la música, aleatoria  la ruta y bien elegida la tripulación. Caravana para visitar lugares improbables, inexistente fuera de todo catálogo. Visitar cementerios en busca de héroes fracasados. Entrar a mercados a comprar especias y pertrechos de contrabando. Cargar una furgoneta (sólo porque la palabra furgoneta suena a road movie) y tirar un par de cosas ilegales para aumentar la adrenalina. Tener bitácora de viaje y anotar listados de locos, de putas, de yonkis, de musas y de gente por la cual valdría la pena queedarse o abandonar la vida toda por una certeza diurna o nocturna. Obviamente hay tiempos y espacios intersticiales que podrían valer la pena también.

Carreteras polvorientas, esa sensación que no hay nada que perder, nada que ganar, solo queda jugar.

y la invitación al juego es la profundamente adictiva.

Todos objetos, todos cosas, y los humanos ¿dónde?

A propósito de la píldora del día después y la macondiana discusión que se escuchó, se miró, se leyó.

Quizás el tema es previo al embrión y a la definición de vida. A mi me gustan las  aristas de la discusión que se caen de la definición de sujeto. Cuanto poder tenemos sobre los otros y sobre nosotros mismos. Cuánto de este poder cedemos y cuánto de este poder está bamboleándose en profundas paradojas y contradicciones.

El tema del cuerpo como cancha donde otros juegan el poder. Se legisla a partir de lo que les pasa a ellas y lo que no les pasa a ellas pero mujeres en la legislatura son pocas. como todo problema de fármacos y drogas el tema es quién tiene el derecho a decidir si es legítimo tomar algo que uno desee, quiera o necesite. Si el niñ@ no desea tomar el ritalín lo obligamos, si ella quiere tomar postinor y no tiene la plata para hacerlo se lo negamos. Finalmente lo que piensen los niños acerca del ritalín (yo he estado en clases y una reacción hiperactiva es lo más sano que puede hacer un estudiante) o nosotras acerca del postinor da lo mismo.

Cuando uno ve a los legisladores sacar una biblia como recurso para hacer políticas públicas espera que dios no saque la versión de la constitución del 80 en el juicio final. No tan sólo porque la separación iglesia estado era adecuado en este tema, sino porque este Dios del que “se toman” como argumento es un dios que como principio de acción tiene el libre albedrío. Si no, no se entiende porque a Adán y Eva no se le derritieron los brazos a los pies del árbol de higos/manzanas de conocimiento aquel. Eso que dice Goic de preocuparse del día antes no es mal consejo, pero me parece más una llamada a mejorar y refomar programas  catequéticos que a legislar salud pública.

Quien no haya tenido un atraso – o haya acompañado uno muy cercano- quizás no comprenda desde lo profundo de la experiencia que necesariamente entre empezar a hacerse el test de embarazo y los minutos que dan la respuesta es un trance profundamente valórico. Para eso, obviamente necesitamos mejorar formación ética desde la formación y desarrollo del juicio moral. Pero son problemas distintos. Complementarios, pero distintos.

Luego, la idea de tener que ir acompañados de los padres para solicitar la pastilla en menores de edad me parece espeluznante. O sea, la misma gente que propugna esa idea está clarita que los roles paternales no se están cumpliendo, porque están pensando un proyecto para que padres asuman responsablidad civil por delitos de los hijos, como parte de una campaña de “obligatoriedad” para hacer a buenos padres. Me imagino que hay un montón de conversaciones que aparecen como pendientes cuando tengo 15 años y una relación sexual sin prevención. Ir a avisarle a la mamá en esos momentos me suena a esa idea de “bajar las escaleras de poto” y eso es más abortivo que la pildorita aquella.

Además convengamos algo. La existencia de métodos anticonceptivos no ha sido acompañada por la existencia de “hacerse cargo”   por la actividad sexual, especialmente en el caso de l@s adolescentes. Y por muy liberales que seamos que nuestr@s niñ@s crezcan no es algo que haga gracia. Si no podemos evocar la Geisha llorando porque su niña de 19 años tuvo sexo en un reality. Y vamos, que no esperábamos que ella tuviera la rigidez moral de mi madre que es catequista titulada por la iglesia católica. (bueno, mi madre no hubiera llorado, hubiera aparecido en el reality con un zapato en la mano… XD)

Quizás tenga que ver con que est@s niñ@s no tienen derecho a crecer o a la autonomía. Para muestra, tenemos hoy niñ@s que en función del deber de hij@s de acompañar a sus familias están metidos en una huelga de hambre aún cuando no tienen más de 8 años.  Recuerda esta idea de los hij@s como objetos, parte de los bienes de la familia. Quizás se trata de eso.

Por eso partía preguntandome por los sujetos. Y los humanos dónde?