mímesis

Yo imito lo que podría ser con tanta gracia, que todo el mundo me lo cree. Y todo, todo está planeado con una lógica y precisión milimétrica.
Sufro porque quiero, me enojo cuando lo necesito, me obligo a enamorarme 4 veces al mes para subir la circulación de la sangre. Renuevo los votos de pobreza antes de recibir el sueldo. El de castidad cuando nos despedimos, el de obediencia lo reservo para cuando lo necesite.
Escribo listas interminables de cosas que no haré, y otras que no pienso hacer. Añoro todos los lugares en los que no me quise quedar, y todos a los cuales no me han invitado.
Profundamente celosa de muchas, pero no por otro, sino por ese talento que han tenido de ser inmoralmente normales. Así de impúdicamente normal quiero ser una vez al año. En agosto. Y con los cerezos en flor.

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